Llegan el otoño y las lluvias, y con ellas una de las peores amenazas en carretera: el aquaplaning ¿sabes cómo evitarlo?

Entre finales del verano y durante gran parte del otoño (como el que acabamos de estrenar), los conductores pueden encontrarse con repentinas tormentas torrenciales.

Estas fuertes precipitaciones pueden convertir instantáneamente algunos tramos de carretera en zonas de alto riesgo con peligro de aquaplaning. Y es que cuando la banda de rodadura no es capaz de drenar toda el agua del punto de contacto entre el neumático y la carretera, se forma un colchón de agua bajo el neumático, que hace que perdamos agarre y, por tanto, el control del vehículo.

El aquaplaning se debe a dos factores específicos. Uno es el grosor de la película de agua sobre la que circulamos. A más grosor, más agua, y más probabilidad de pérdida de control. El segundo factor clave es la velocidad del vehículo, cuanto más rápido se circule más peligro de aquaplaning habrá.

Cómo actuar en caso de aquaplaning

Cuando esto sucede, las consecuencias pueden ser fatales, más si se produce a gran velocidad. Lo primero que el conductor percibe cuando se da este suceso, es la sensación de flotabilidad del eje delantero, una sensación muy similar a conducir sobre placas de hielo.

“En una situación como ésta, el conductor puede convertirse en un pasajero indefenso y sin control sobre su vehículo en un instante. Pero lo más importante es mantener la calma y no frenar de golpe. Lo mejor es levantar el pie del acelerador, dejar que el coche reduzca lentamente la velocidad y prestar atención al sentido de la marcha. Una vez que sentimos que los neumáticos recuperan el contacto con la carretera, podemos volver a acelerar gradualmente”, indica Martin Dražík, director de Producto para Europa Central de la marca Nokian Tyres.

¿Sabes cómo evitar el aquaplaning?

Como regla general, cuanto menor sea la profundidad de la banda de rodadura, más probable será que los neumáticos pierdan su agarre en una carretera mojada. El riesgo de aquaplaning puede reducirse utilizando neumáticos con una banda de rodadura de al menos 4 mm. Una vez que la profundidad de la banda de rodadura desciende por debajo de esta cifra, la protección frente a este peligroso fenómeno se reduce considerablemente.

Además de la profundidad de la banda de rodadura, también debe comprobarse la presión de los neumáticos. La presión baja, por ejemplo, aumenta el riesgo de aquaplaning.

Lluvia intensa y neumáticos en mal estado son una mala combinación. Del mismo modo, conducir demasiado rápido con mal tiempo hace que el vehículo sea más propenso al aquaplaning, incluso si tiene buenos neumáticos. Cuando llueve mucho, hay que reducir la velocidad hasta en 15 o 20 km/h para que la banda de rodadura pueda drenar todo el agua que se acumula entre el neumático y la carretera.

“No entiendo por qué tanta gente conduce en las roderas de la carretera incluso cuando llueve. Es precisamente ahí donde el riesgo de aquaplaning es mayor. Conducir en las roderas también desgasta los neumáticos más rápidamente porque el asfalto es mucho más áspero”, señala Martin Dražík.

Las pruebas realizadas por la revista finlandesa Mootori demostraron que los neumáticos desgastados empezaban a hacer aquaplaning a una velocidad de hasta 15 km/h antes que los nuevos. Así, el neumático nuevo empezó a hacer aquaplaning a 90,4 km/h, mientras que uno desgastado a sólo 3,5 mm ya empezó a hacer aquaplaning a unos 75 km/h.

Consejos para reducir riesgos

Desde Nokian Tyres ofrecen una serie de consejos para reducir el riesgo de aquaplaning en carretera mojada:

  • Comprobar el estado de los neumáticos antes de cada viaje, mantener una presión suficiente y asegurarse de que la profundidad de la banda de rodadura es de al menos 4 mm para garantizar la seguridad en la conducción.
  • Consultar el tiempo antes de conducir y anticiparse a las situaciones de peligro, como chaparrones o tormentas eléctricas.
  • No circular por las roderas de la carretera cuando llueve.
  • Reducir la velocidad en al menos 20 km/hora durante lluvias y chaparrones.
  • Mantener una distancia suficiente con los vehículos que circulan por delante.

Y si se produce el aquaplaning, mantener la calma, levantar el pie del acelerador y dejar que el coche reduzca la velocidad hasta que el conductor vuelva a sentir el contacto entre los neumáticos y la carretera, y mantener el sentido de la marcha.

Desde tus Talleres de Confianza te recordamos que es fundamental que revises con frecuencia los neumáticos de tu coche (presión y estado) y los sustituyas antes de llegar al mínimo legal de 1,6 mm, así como si aparecen grietas, abolladuras o cualquier otra imperfección que ponga en riesgo tu seguridad en carretera.

Acude a un taller de Asetra si tienes alguna duda sobre el estado de tus neumáticos. Los profesionales de tus Talleres de Confianza comprobarán cómo se encuentran y te aconsejarán sobre la mejor opción para tu coche.